Crecemos, y creemos que
nos hacemos mayores, que maduramos, que a una cierta edad ya tomamos mejores
decisiones y que a medida que pasa la vida somos más dueños de nuestro
juego.
Nos auto-convencemos de que al ser mayores, ya no podemos reír con
tonterías ni llorar con cosas realmente serias, tampoco nos podemos poner
nerviosos, impacientes...
Crecer no nos impide
comportarnos como niños pequeños, y creerme, que sea la edad que sea todos, nos
seguimos sin poder dormir por culpa de los nervios el día de reyes,

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